Warhammer Fantasy RP - La Compañía de la Luna Roja

Misterio en la Villa de Grunewald | Parte 2

Aventura Ojo por Ojo

5nd Pflugzeit, 2521 – 17:00h

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.. Y la Compañía fue emboscada a las puertas de la Villa de Grunewald. Dos grupos divididos de cuatro Ungors liderados por Gors, emergieron de entre maleza, uno de los Gors poseía una extraña mutación, deformado por chupones que cubría toda su piel como si de un tentáculo de un pulpo se tratase.

Viktor, Kurgi y Giovanni iban montados en la Carreta de Vern Hendrick y mientras que Sieg, Ferdinand y Wilhelm iban montados respectivos caballos, cuando empezaron a combatir. La sorpresa fue cuando el Aprendiz de Hechicero, Viktor Gosbert actuando el primero, desató por primera vez su magia a los ojos de la compañía, lanzando dardos mágicos a los hombres bestia. Mientras sucedía el combate, Vern Hendrick histérico, gritaba casi enloquecido a los guardias para que estos abrieran el portón para poder entrar a la villa, pero los guardias armados con ballestas y que se mantenían hostigando a los hombres bestia, se mantuvieron ante la negativa, hasta que los hombres bestias huyeron del lugar.

El Combate sucedió con bastante éxito, incluso cuando Giovanni tuvo la osadía de cantar la disonante canción “Ella era la única hija del Emperador”, dejando aturdido a un Ungor y bastante molestos a algunos de sus compañeros. Nadie salió herido y matando a los suficientes Hombres Bestia hasta que estos se retiraran de nuevo al Bosque del Reikwald.

Se abrió el portón y la compañía entró a la villa dejando la carreta afuera, y los caballos en el establo, atendidos por dos Cocheros y joven mozo de cuadras. Y al poco, instigados por Vern Hendrick, la compañía cogió los bultos de la carreta y los cargaron hasta el interior de la villa siendo recibidos por un hombretón de poblada barba morena, vestido con un traje de armiño con las mangas acuchilladas y decorado con varias cadenas de oro, sale de la mansión y cruza con largas zancadas el descuidado jardín. Profiere un efusivo saludo a cuando se encuentra cerca de vosotros, Hendrick le dedicó una reverencia y lo presenta como el Señor Rickard Aschaffenberg.

—¡Ah, por fin llega mi equipaje! Tengo entendido que ha habido un incidente frente a las puertas de mi villa, ¿es cierto? ¿Hay algún herido? ¿No? En ese caso, ¿les importaría ayudarme a trasladar estos dichosos trastos al interior de la mansión? ¡Bien, bien! ¡Una casa no es un hogar sin las pertenencias de uno! Por aquí, caballeros. ¡Cojan una caja y síganme!

Kurgi se apresuró a recoger varios de los bultos, alardeando de su fuerza, las recogió animadamente y las fue cargando con alegría enana por la entrada de la villa. Giovanni observó algo que le llamó mucho la  atención a medida que se internaban en la villa… hasta llegar al Gran Salón: Esta grandiosa habitación estaba dominada por una mesa de roble enorme rodeada de grandes sillas de madera. Sobre la mesa había ostentosos candelabros de plata. La leña chisporroteaba suavemente en la impresionante chimenea que abarcaba prácticamente toda una pared. Una amplia escalera subía al primer piso de la mansión. Las demás paredes de la sala estaban decoradas con multitud de cabezas de osos, lobos, ciervos y jabalíes, todas montadas sobre paneles de roble.

Algunos de estos trofeos eran de presas más exóticas: uno de ellos es una sonriente y repulsiva cabeza verde, de nariz ganchuda, decorada con plumas de faisán y con una placa que decía líder de los goblins del Reikwald. Más adelante en esa misma pared hay lo que a primera vista parece una cabeza enorme de cabra, aunque un examen más detenido reveló sus crueles y afilados colmillos.


Justo en este momento, Ferdinant separarse del grupo que subía hasta las dependencias del Señor Rickard Aschaffenberg, Sieg le sigue, hasta llegar a una Galería alargada, bien iluminado por lámparas de aceite, está decorado con lujosos cuadros. La mayoría representan sucesos históricos o pasajes mitológicos de las deidades del Imperio. El mayor de todos ellos se titula La batalla de Bogwurst, un paisaje en el que se ilustra el épico enfrentamiento entre caballeros imperiales y bretonianos. En primer plano puede verse a uno de ellos, portador del emblema heráldico de los von Brüner (un jabalí sobre un escudo azul), alzándose sobre un enemigo caído.

Al poco son encontrados por Giovanni, que fue a buscarlos por la exasperación del Señor.

Reunidos todos en la habitación en la habitación del Noble y habiendo terminado de descargar todos los cofres de efectos personales del Señor traídos de Übersreik.

El Señor Aschaffenbberg toma la palabra y con un tono de voz baja y serio les dijo:

— Presumo que Hendrick ya les habrá puesto al corriente de los detalles. Juro por los dedos cruzados de Ranald que aquí está pasando algo raro, pero ignoro si es lo bastante grave como para molestar a las autoridades pertinentes. No hay que sacudir un avispero sin motivo, ¿no les parece?

— ¡Pues eso! En fin, quiero que finjan que les he dado el resto del día libre. Si mencionan que han acarreado todas estas cajas desde mi finca de Übersreik, sin duda se ganarian las simpatías del servicio. Pero claro, su verdadero propósito será descubrir por qué pasan cosas tan extrañas en este lugar. Reúnanse conmigo en el comedor esta noche para la cena, y cuando terminemos seguiremos hablando de este asunto. Por cierto, eso me recuerda otra cosa: ¿qué les gustaría tomar para cenar? Nuestra cocinera está preparando ganso y venado para esta noche. ¡Les recomiendo el venado!


Tras una pequeña discusión con el Señor Aschaffenberg, Ferdinand von Schöringer es expulsado de los aposentos del Señor. Luego fueron acompañados por Vern Hendrick hasta la habitación de invitados, donde se alojó la Compañía todo el tiempo que requirió su presencia en la villa. Justo de camino, la Compañía conoció al Señor Gregor Piersson, el mayordomo de la Villa donde respondió varias preguntas.

Sieg decidió marcharse a buscar al Capitán de la Guardia… Viktor puso interés en buscar la Biblioteca y Ferdinand… Wilhem en acudir a los establos… Giovanni se quedó en la habitación y Kurgi el enano no tardó en quedarse roncando en su camastro.

Video de Sesión 1
Video de Sesión 2

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El combate ante las puertas de la villa Grunewald no se hizo esperar, los hombres bestia cargaron hacía nosotros con presteza, probablemente su plan era atajarnos ante de que consiguiésemos alcanzar los muros y permanecer así fuera del alcance de los virotes. Pese a que rápidamente comprendí su intención mantuve la posición con el fin de asegurar la retaguardia de nuestro avance, solamente cuando mis compañeros estuvieron ante el portón y tras zafarme de algún que otro intento de derribarme abandone mi posición y cabalgue para ponerme a resguardo bajo la protección de los ballesteros de la torre.

En teoria los guardias al reconocer a Vern Hendrick nos abrirían el portalón y los hombres bestia se estamparían contra aquellos altos muros desde los cuales serían mermados sin mayor complicación pero como todo aquel avezado en la batalla sabe, los planos nunca sobreviven a la batalla y nosotros lo vivimos en nuestras carnes. Los guardias tenían ordenes de no abrir a nadie hasta que hubiese pasado el peligro ni siquiera tratándose de Vern. No quedaba ya mas que aguantar la arremetida y acabar con el enemigo…Y así lo hicimos aunque aprendí sendas cosas sobre mis compañeros; la primera fue que el tileano podría ponerme de los nervios con sus cánticos y lo segundo fue el talento mágico de Viktor.

Cuando finalmente el enemigo se batió en retirada los guardias accedieron a abrir el portón y dejarnos acceder al interior. La villa de Grunewald era la clásica villa de los pisaverde, un pedazo de tierra rodeado por muros y en su centro la villa propiamente dichas. Aunque no cabría duda para cualquiera que aquel lugar había conocido épocas mejores. Lord Aschaffenberg nos salió al encuentro, debo decir que no me impresionó demasiado, era un hombre corpulento, quizás en tiempos pasados hubiese resultado imponente a la vista pero sin duda la buena vida le había pasado peaje, lucia una frondosa barba e iba ataviado en caros ropajes.

Tras darnos la bienvenida nos encaminamos al interior de la edificación tan absorto iba en observar cada detalle que me limité a seguir al hombre que llevaba frente a mi, que en este caso se trataba de Fernidand y parecía que el también se había perdido ya Giovanni tuvo que volver atrás para buscarnos y conducirnos a los aposentos de Schaffenberg.

Maldito Ferdinand mas te habría valido quedarte en Ubersreik, digo mas, jamas haber abandonado las comodidades de tu villa familiar…

Una vez en los aposentos de Lord Rickard este nos dio la bienvenida y nos informo de nuestra tarea real, al parecer sospechaba que el actual servicio planeaba volverse en su contra, también nos informó que era costumbre que cuando nuevo servicio llegaba a la villa, estos, cenasen con el para crear algún tipo de vinculo y eso mismo haría con nosotros.

Alvi Alvi

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